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Respira

El espíritu crítico es fundamental para seguir aprendiendo

Hoy voy a compartir una reflexión personal sobre cómo veo la osteopatía, tras años de práctica, desaprendizaje y aprendizaje, no para desprestigiar la osteopatía, sino como llamada de atención para que siga siendo terapéuticamente tan potente como es.

Agradezco mucho haber empezado a formarme en osteopatía. Al principio me sentía desbordado por tanta complejidad, pero sabía que mi mente se haría a ello. En un primer momento me resultaba imposible tener espíritu crítico porque no tenía recursos para ello. Tuve que esperar a asentarme e integrar la mentalidad integrativa de la osteopatía para que, espontáneamente, empezaran a surgir cuestionamientos.

El primero vino en modo de pregunta: ¿cómo es que si la regla del no-dolor es uno de los fundamentos básicos de la osteopatía, nos enseñan técnicas dolorosas?

No me gustan las disonancias cognitivas. Me gusta tener coherencia de pensamiento/emoción/sensación… Si algo no me cuadra, indago. Y esta pregunta me llevó a desaprender y aprender mucho, transformando la manera en la que trabajo.

Hay otro cuestionamiento que vino en forma de disenso, de saber que algo no es así. Y es que, en la osteopatía, dicen que lo que duele no es el origen del problema, sino que la causa primaria no duele, y hasta que no se resuelva, el dolor va a seguir ahí. Eso está bien como introducción al pensamiento complejo, a un abordaje integrativo… pero igualmente se me queda corto y mi experiencia me ha enseñado que el cuerpo es demasiado complejo como para que una explicación tan simplista sea cierta.

Pongamos un ejemplo: viene una persona con bruxismo que, tras mucho masaje y férulas de descarga, no mejora. Veo que tiene el psoas en hipertonía y el diafragma restringido y, al liberarlos, la tensión en la mandíbula disminuye pero persiste. Sigo buscando: intestino delgado, piramidal, una cicatriz que genera tensión… Y ahora sí, mandíbula relajada y por mucho tiempo. No fue azar, sino que fui escuchando cómo se movía el cuerpo con su respiración, las tensiones asimétricas que afectaban a la pelvis, la calidad del tejido de su cicatriz. Cada tejido me hablaba de un desequilibrio más profundo.

¿Qué ha pasado realmente? Quizás el psoas fuese la causa de la contractura en la musculatura de cierre de la mandíbula, o quizás fuese la cicatriz, a saber… Cuando la disfunción está tan establecida, a veces es imposible conocer la causa. Y además de imposible, no ayuda, porque el cuerpo raramente funciona a través del efecto dominó.

Cuando tenemos varios elementos muy relacionados, si todos están en disfunción, hay que cuidarlos a todos para que todo el sistema vuelva al equilibrio. No basta con tratar un elemento con la esperanza de que un pequeño cambio vaya a restaurar todo un sistema complejo. Si la mirada es integral, el abordaje también ha de serlo.

Para entenderlo mejor, supongamos que una persona convence a otras tres de una idea: por el hecho de que la primera persona cambie de opinión no significa que las otras tres personas vayan a cambiar de idea, siguen convencidas.

Quizás hayan sido las dinámicas económicas las que han llevado a que la mayoría de sesiones de osteopatía sean de una hora y por eso es tan útil la idea de que, simplemente con llegar a la causa primaria, el resto del cuerpo se va a reequilibrar. Ayuda a centrarnos en una cosa y decir: trabajo hecho. Y cuando es así, ¡qué maravilla! Pero cuando no es así, pareciera que la osteopatía no funciona, pero no es problema de la osteopatía, sino de que se han dejado demasiados flecos sueltos y son estos quienes devuelven al cuerpo al estado disfuncional previo.

Como mi vocación de servicio está por encima de mis aspiraciones económicas, ofrezco sesiones de dos horas porque, según mi experiencia, se consiguen más resultados y más duraderos en una sesión de dos horas que en dos sesiones de una hora. Gano menos dinero que citando a una persona todas las semanas, pero prefiero ofrecer un mejor servicio y hacer un trabajo más redondo.

Para mí una historia termina bien cuando tiene sentido en sí misma, cuando la veo concluir. Si se alargara innecesariamente en el tiempo, en infinitas sesiones, es que no va bien.

Así, la osteopatía no consiste en llegar a la causa, o incluso a las múltiples causas, sino en devolver a todo el sistema complejo llamado cuerpo, su equilibrio.

Y a ti, ¿te ha pasado que una sesión de osteopatía ha dado frutos a corto plazo por un abordaje «dominó» y sientes que hubiese sido necesario un abordaje más completo? Te leo y aprendo de ti en comentarios.

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