Una buena sesión de osteopatía ha de contener información valiosa para que la persona coja las riendas de su salud y de su cuerpo. Es una señal de que el acompañamiento osteopático pretende que la persona mantenga las condiciones necesarias para disfrutar de un cuerpo equilibrado y funcional. Y por eso el Centro Respira es Centro de Osteopatía y Formación. Porque la información es poder y el poder sobre tu salud te pertenece a ti.
Segerencias específicas y adaptadas
Entender el estado de nuestro cuerpo y las causas de su desequilibrio nos permite prevenir su reaparición y continuar con nuestro proceso en casa. Es un autocuidado personalizado.
Obviamente, cada cuerpo es distinto y necesita un autocuidado adaptado, según el estado inicial y final de la persona. Por ejemplo, si la persona venía con el estómago caído sería interesante evitarlo en el futuro: no ingerir grandes cantidades de comida, masticarla bien o evitar beber mucha agua en poco tiempo. Si la persona no mastica con los dos lados por igual, la solución será tan obvia como importante para equilibrar la mandíbula y todo el sistema craneosacral. Si había una alteración postural (isquiotibiales poco flexibles, psoas contracturado, musculatura de cierre más tónica que la de apertura) habrá que trabajar para equilibrar la postura.
Estos ejemplos son muy comunes, pero puede haber muchos otros. Desde buscar ayuda para un correcto abordaje nutricional, compartir cierta información con un profesional de podología o de medicina, algunos ejercicios respiratorios para equilibrar el sistema nervioso autónomo… y una larga e infinita lista de posibilidades que siempre se van a ajustar a la persona.
Sugerencias generales
Hay, además, ciertos hábitos que ayudan a que los beneficios de la sesión se alarguen en el tiempo. Y aquí merece la pena desarrollarlos un poco más porque van a beneficiar a todas las personas.
Uno de ellos consiste en mantener la fascia especialmente hidratada para que los distintos tejidos deslicen mejor entre sí y la reestructuración corporal tenga un mayor alcance y se mantenga durante más tiempo. Y va mucho más allá de «beber más agua». Consiste en:
- mejorar el equilibrio electrolítico de nuestro cuerpo, es decir, mejorar la relación entre agua y sales. Por lo tanto, no consiste en beber tres litros de agua, sino beber agua cuando tengamos sed, añadir suficiente sal a las comidas (salvo contraindicación médica) e introducir alimentos ricos en potasio y magnesio (como verduras de hoja verde, semillas de calabaza, frutos secos, legumbres…)
- aportar al cuerpo los ingredientes para producir proteoglicanos, que es la parte de la fascia que retiene agua. La síntesis de estos proteoglicanos necesita alimentos ricos en proteínas, así como fuentes de vitamina C, manganeso y azufre.
- y, lo más importante, favorecer un movimiento amplio y suave del cuerpo mediante una respiración completa, un ejercicio físico moderado y estiramientos globales y gustosos, es decir, suaves, mantenidos, indoloros.

Otro hábito importante es el de dormir lo suficiente. Durante el sueño se favorece la regeneración y renovación de los tejidos y la producción de melatonina (un antioxidante muy importante). Además, se integran los cambios físicos y emocionales que puedan derivarse de la sesión. Así, para tener un buen sueño reparador es importante prepararse bien: cenar pronto, crear un entorno relajado, con luz tenue, sin pantallas… Esta higiene del sueño nos ayudará a aprovechar mucho mejor la sesión de osteopatía.
Si tras una sesión de osteopatía recibimos información de calidad para autocuidarnos, habremos empezado a entender que nuestro proceso no termina al bajar de la camilla y que el osteópata no es el verdadero protagonista del mismo, sino un simple acompañante.
Si quieres que te acompañe, con respeto a tu autonomía y a tu capacidad de autocuidado, puedes pedir cita conmigo.